Dato Nacional | San Valentín

En San Valentín, tu celebridad favorita te escribe: “Feliz día … ”. Sabes que probablemente sea un bot o IA… pero igual sonríes. Esa emoción, esa chispa… es real. Aunque tu lógica diga: esto es absurdo.
Así funciona nuestro cerebro cuando decide con emoción. Según Daniel Kahneman (nobel de economía), muchas decisiones importantes no nacen de un análisis lógico, sino de una reacción emocional rápida. En economía, esto se estudia como parte de la economía del comportamiento.
Y no solo pasa en el amor. En elecciones, 3 de cada 4 personas eligen primero por simpatía, no por propuestas concretas (Latinobarómetro, 2023). Un candidato te cae bien y luego usamos la lógica para justificar esa buena impresión, y dejamos en segundo plano lo que la contradice (sesgo de confirmación).
En San Valentín, si eliges mal, quizá te rompan el corazón… o te sacan la vuelta. En política, decidir solo con emoción también puede salirnos caro: promesas imposibles de financiar con consecuencias en nuestros bolsillos o la calidad de los servicios públicos.
En 2021, más del 40% de electores no recordaban las propuestas de su candidato (IEP, 2022). Por eso, en 2026: menos promesas bonitas, más datos.
¿Alguna vez votaste por alguien que solo “te cayó bien”?