Dato Regional Ica | Uva Iqueña

Detrás de cada racimo de uva hay mucho más que una cosecha. Hay familias, empresas y trabajadores que encuentran en esta actividad una fuente de ingresos y oportunidades.
Hoy, Ica combina tradicionales uvas pisqueras, como quebranta, italia y torontel, con las uvas de mesa. Entre ambas variedades, han convertido al Perú en uno de los principales exportadores del mundo (MIDAGRI, 2025). Solo en enero de 2026, la producción superó las 220 mil toneladas y continuó creciendo gracias a la tecnificación agrícola y una buena temporada comercial (BCR, 2026).
Pero el impacto de la uva va mucho más allá del campo. Parte de la producción se transforma en vino, pisco, pasas y otros productos que generan más actividad económica y empleo en la región. Detrás de esta cadena hay empresas, productores, transportistas y familias que dependen de una buena cosecha.
Algo a tener en cuenta es que este es un cultivo bastante sensible a las afectaciones climáticas, como los aumentos de temperaturas por el Fenómeno de El Niño (Agraria, 2025; CEPAL, 2024). Por eso, el desafío no es solo cosechar más uva, sino generar más valor a partir de ella. Convertirla en productos como vino, pisco o pasas ayuda a diversificar las fuentes de ingreso, fortalecer la cadena productiva y hacer más resiliente al sector frente a futuras dificultades.