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Infografía

Dato Regional Ica | Reservas naturales

Uno de los grandes atractivos turísticos de Ica es su naturaleza. Paracas, Huacachina y la Reserva Nacional San Fernando tienen mar, islas, humedales, lomas y desiertos que albergan una gran biodiversidad. Cuidar estos espacios también significa cuidar una fuente de ingresos y oportunidades para las familias de la región.

Solo en los últimos cinco años, más de 4.6 millones de turistas visitaron Paracas y las Islas Ballestas (MINCETUR, 2025). En esta zona conviven más de 1,500 especies de flora y fauna, como el pingüino de Humboldt, lobos marinos y aves guaneras que forman parte de la riqueza natural que distingue a Ica (SERNANP, 2019).

Conservar estos espacios es importante porque generan beneficios económicos palpables: se estima que por cada US$1 invertido en Áreas Naturales Protegidas se generan US$146 en la economía local y nacional (León y Chang, 2008).

Pero la riqueza de la región está bajo presión. En 2024, el mar de Pisco superó los 25 °C, frente a los 19 °C habituales (IMARPE, 2024). Fenómenos como El Niño calientan el mar, reducen el alimento y afectan la reproducción de especies como el pingüino de Humboldt. De hecho, hoy quedan poco más de 5 mil ejemplares, casi la mitad que en 2012 (SERFOR, 2026). A los cambios en la temperatura se suman otras amenazas, como la contaminación y la pesca ilegal (SERNANP, 2024). Perder biodiversidad no es solo un problema ambiental. También puede deteriorar los ecosistemas y atractivos naturales alrededor de los cuales se desarrollan actividades turísticas y negocios locales.

Por eso, turismo y conservación necesitan avanzar juntos. Mejorar el manejo de residuos, fortalecer la vigilancia de las áreas protegidas y ordenar las visitas puede ayudar a que más personas conozcan estos espacios sin deteriorarlos. Los visitantes también podrían contribuir a su cuidado mediante aportes destinados directamente a conservar la reserva (Galarza y Gómez, 2005).