Infografía
Dato Regional Cusco | La basura crece

En Cusco, la basura crece cada año. En 2025, solo en la ciudad, se genera hasta 500 toneladas de basura cada día (Minam, 2024).
A veces sentimos que con que el camión se la lleve ya está. Eso es lo visible: la ciudad se limpia. Pero el problema no desaparece. Lo invisible es lo más importante: dónde termina esa basura y cómo se maneja. Si no hay tratamiento ni una disposición final segura (con un relleno sanitario adecuado), solo estamos moviendo el problema de lugar
¿Y qué pasa hoy? Solo el 5% de la basura en nuestra región recibe tratamiento. ¿El resto? Termina en botaderos, ríos, chacras y comunidades (OEFA, 2025). El botadero de Haquira, en el distrito de Santiago, no tiene condiciones mínimas. Y Cusco ya está entre las regiones con más suelos contaminados por residuos tóxicos.
Cuando la basura no se gestiona bien, el costo se multiplica: aire sucio, agua contaminada, más enfermedades, sobre todo en los hogares más vulnerables (OMS, 2024). Y mientras tanto, los municipios se quedan atrapados en lo urgente: pagar para recoger, sin poder dar el salto a lo importante.
Porque el estándar de lo que las autoridades deberían hacer no es solo “limpiar”. Es aprovechar: compostaje que regresa a la tierra, reciclaje que genera empleo, y economía circular que crea cadenas de valor (CEPAL, 2021). Hoy, Cusco está lejos de ese punto: estamos perdiendo recursos que podrían volver a la ciudad como trabajo, ahorro y salud.
Y sí: también es cultura ciudadana. Separar residuos en casa, respetar los espacios públicos, y no botar basura en la calle. Cuando el Estado y la ciudadanía trabajan juntos, la ciudad funciona. El turismo florece. Los negocios crecen. Cusco se fortalece.
Cusco no solo es historia: es imagen. Una ciudad que cuida su entorno inspira respeto y muestra compromiso con el medio ambiente. Lo que hacemos con nuestra basura dice mucho de nosotros. ¿Estamos listos para que diga algo mejor?