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Infografía

Dato Nacional | Perú sin reaccionar ante El FEN

El Niño no llega sin avisar. El problema es que, en el Perú, muchas veces actuamos como si recién nos enteráramos cuando ya hay daños.

Desde 2015, el presupuesto para la gestión del riesgo de desastres ha crecido, en promedio, 9% al año. Pero en los años en que ocurrió un Fenómeno El Niño, ese presupuesto se disparó: +127% en 2017 y +78% en 2023 (MEF, 2026).

Más recursos, sí. Pero sobre todo cuando ya tocaba responder a la emergencia.

Cuando miramos solo el presupuesto destinado a obras y acciones de prevención, la historia cambia: en esos mismos años, el aumento fue de apenas 12% y 13%. Y, en promedio, desde 2015, este presupuesto cayó 1% por año (MEF, 2026).

La alerta ya está sobre la mesa. El Niño Costero podría prolongarse hasta 2026 y, hacia finales de año, se espera un evento fuerte o muy fuerte en el Pacífico Central (NOAA, 2026; ENFEN, 2026).

Y el riesgo no es abstracto: millones de personas viven expuestas a huaicos e inundaciones. CENEPRED estima que alrededor de 3 millones de personas están en riesgo muy alto ante movimientos en masa y cerca de 2 millones ante inundaciones asociadas a lluvias intensas y eventos como El Niño (CENEPRED, 2024).

El riesgo está identificado. Las alertas existen. Los recursos también.

Lo que sigue fallando es la prevención.

Y cuando prevenimos tarde, el costo no se mide solo en carreteras, puentes o viviendas dañadas. También se mide en familias que pierden su hogar, negocios que dejan de funcionar, clases suspendidas y oportunidades que se interrumpen.