Dato Nacional | Sube el combustible en Perú

Últimamente escuchamos que “subió el combustible” como si el problema fuera igual en todo el Perú. Pero no lo es.
Una razón es que cada región usa una combinación distinta de combustibles. En Lima y Arequipa pesa más el diésel, mientras que en Ucayali, Madre de Dios y Loreto tiene mayor importancia la gasolina (Osinergmin, 2026).
Y justo esta vez ambos combustibles no subieron igual. Entre enero y agosto, el diésel aumentó 65% y la gasolina regular 44.2%. Por eso, una región que depende más del diésel puede sentir un golpe distinto a otra donde pesa más la gasolina.
¿Por qué subieron tanto? Porque no solo se encareció el petróleo. También se redujo la disponibilidad de combustibles ya refinados, como diésel y gasolina, después de problemas en refinerías y menores niveles de producción en el mercado internacional.
Eso hizo que estos combustibles se encarecieran incluso más que el propio petróleo. Y Perú es especialmente sensible a ese problema porque una parte importante de los combustibles e insumos que usamos viene del exterior. Además, nuestra capacidad para responder produciendo más acá sigue siendo limitada: la Refinería de Talara estaría procesando alrededor de 60 mil barriles diarios de los 95 mil que podría procesar.
Frente a un alza así, el Estado puede recurrir a subsidios y otras medidas para amortiguar el golpe en el corto plazo. Pero el reto de fondo es otro: reducir qué tan vulnerables somos cada vez que los combustibles se encarecen afuera. Porque el precio puede subir para todo el país, pero no todas las regiones sienten el mismo golpe.