Dato Arequipa | Sismos

Arequipa sabe lo que significa sentir temblar la tierra. La región ha vivido sismos devastadores, como los de 1968 y 2001. Aunque el movimiento puede durar solo segundos, sus consecuencias sobre las familias y la economía pueden sentirse durante años.
Hoy, el riesgo sigue presente. 57 distritos tienen un nivel de riesgo sísmico alto o muy alto, donde están expuestas más de 1 millón de personas, especialmente en provincias como Caravelí y Camaná, con mayor actividad sísmica (CENEPRED, 2025).
Pero el riesgo no depende solo de dónde vivimos, sino también de cómo construimos. Más de 25 mil viviendas tienen paredes de adobe o tapia y el 66% de las viviendas son autoconstruidas. Cuando estas construcciones se realizan sin asistencia técnica ni criterios adecuados, pueden aumentar su vulnerabilidad frente a un sismo (INEI, 2025; GRADE, 2022).
Arequipa ya vivió ese impacto. El terremoto de 2001 dejó más de 90 mil personas damnificadas y afectadas, dañó más de 23 mil viviendas y 1.400 colegios. También golpeó directamente el trabajo de miles de familias que se dedicaban a actividades como el agro y la pesca artesanal (INDECI, 2001; FAO, 2001). El sismo pasó, pero sus efectos sobre los hogares y los ingresos continuaron mucho después.
Por eso, prepararse también es proteger el futuro de Arequipa. Reforzar viviendas e infraestructura, construir en zonas seguras y ampliar el acceso a viviendas adecuadas puede reducir las pérdidas y acelerar la recuperación. Programas como Techo Propio también pueden ayudar a más familias a acceder a una vivienda segura (INDECI, 2025; Minvu, 2016; World Bank, 2018).
Y la prevención también empieza en casa: conocer las zonas seguras y rutas de evacuación, y tener lista una mochila de emergencia puede marcar la diferencia. (INDECI, 2025).
No podemos evitar que vuelva a temblar, pero sí podemos hacer que el próximo sismo encuentre a Arequipa mejor preparada.
¿Qué debería hacer Arequipa hoy para reducir los daños de mañana?