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Infografía

Dato Regional La Libertad | Sismo

La Libertad no puede evitar que vuelva a temblar, pero sí puede reducir los daños. En lo que va de 2026, la región ya registró 7 sismos (IGP, 2026). Pero el riesgo no depende solo de qué tan fuerte sea el movimiento, sino también de qué tan preparadas están nuestras viviendas y ciudades.

Hoy, 53 distritos de La Libertad presentan un riesgo sísmico alto o muy alto. En ellos viven cerca de 1.6 millones de personas y hay alrededor de 490 mil viviendas expuestas (CENEPRED, 2025).

Parte de la vulnerabilidad está en cómo y dónde construimos. En La Libertad, el 42,1% de las viviendas tiene paredes de adobe o tapia. Además, en 2024, más de 235 mil viviendas urbanas eran informales: estaban en zonas no habilitadas para vivir o no tenían título de propiedad (INEI, 2025). A esto se suman casas construidas sin asistencia técnica, terrenos poco seguros y ciudades que han crecido sin suficiente planificación (SENCICO, 2020).

Y cuando ocurre un sismo, el impacto no queda solo en las viviendas. También pueden afectarse colegios, centros de salud, servicios de agua y otros espacios esenciales. En diciembre de 2025, un sismo de magnitud 6.0 se sintió en las 12 provincias y dejó personas damnificadas, viviendas afectadas y un colegio inhabitable (INDECI, 2025).

Por eso, reducir el riesgo empieza mucho antes de que vuelva a temblar. Reforzar las viviendas más vulnerables, acercar asistencia técnica a las familias y promover construcciones en zonas seguras puede evitar que un sismo termine convirtiéndose en un desastre. Programas de vivienda como Techo Propio también pueden contribuir a que más familias accedan a hogares formales y seguros (GORE, 2025; Minvu, 2016; World Bank, 2018).

Y desde casa también podemos prepararnos: identificar zonas seguras y rutas de evacuación, asegurar objetos que puedan caer y tener lista una mochila de emergencia.

No podemos saber cuándo ocurrirá el próximo sismo. Pero sí podemos decidir qué tan preparados estaremos cuando llegue.