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Infografía

Efeméride | Día de la madre

Mamá, hiciste más por nuestro futuro que cualquier curso, universidad, o experiencia laboral.

Todo empezó mucho antes de que pudiéramos entenderlo. En las tareas contigo, en los cuidados de doctora, en las noches sin dormir y en cada vez que estuviste ahí. La ciencia dice que gran parte del desarrollo del cerebro ocurre antes de los 5 años, y justo en ese momento tú eras nuestro mundo entero (Heckman, 2004).

Ahí empezaste a formar gran parte de quiénes somos hoy. Ese acompañamiento fue la base para nuestra capacidad de aprender, salud y hasta en el futuro profesional (Dharmesh, 2025)
Porque mientras el colegio enseñaba fórmulas, tú enseñabas cosas igual de importantes: perseverancia, autocontrol, empatía, resiliencia y disciplina. Habilidades que después ayudan a conseguir mejores oportunidades, mejores ingresos y hasta una mejor vida (Heckman, 2017).

Y como si fuera poco, también nos enseñaste economía. Cuando decías “en la casa hay comida” era priorizar gastos antes que antojos. Cuando repetías que “el dinero no crece en los árboles” nos enseñabas que todo requiere ahorro y esfuerzo. Y cuando insistías que “si encontrabas algo en el piso, lo botabas” probablemente estabas dando uno de los mejores consejos para valorar lo que tenemos.
Mientras todos seguíamos con nuestra vida, tú hacías que todzo funcionara trabajando al día casi 5 horas en casa (INEI, 2024). Cocinando, cuidando, organizando y haciendo que alcance. Un trabajo que muchas veces dimos por hecho, como si fuera simplemente “tu deber”, olvidando que tú también tienes sueños, cansancio y derecho a tu propio tiempo.

Un trabajo que no aparece en las cuentas nacionales ni se cuenta en el PBI, pero sin el cual ninguna economía funciona. Mamá, si ese trabajo fuera remunerado serías millonaria. Lo que trabajan todas las mamás peruanas equivale a cerca del 23% del PBI: aproximadamente S/200 mil millones cada año (OIT, 2024).

Por eso queremos decirte algo que no siempre se reconoce lo suficiente: eres el motor de todo. Tal vez nunca lo llamaste economía, capital humano o desarrollo. Tú solo lo llamabas amor. Y así, construiste todo lo que somos.

Gracias por tanto, perdón por tan poco.