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Infografía

Dato Regional Ica | Riesgo sísmico

En Ica, los temblores son parte de la vida cotidiana. Aunque la mayoría duran solo unos segundos, nos recuerdan que vivimos en una de las regiones con mayor riesgo sísmico del país.

El sismo de magnitud 6.1 ocurrido en mayo dejó daños en la Catedral San Jerónimo de Ica y volvió a poner sobre la mesa una preocupación conocida: el problema no es solo que ocurra un temblor, sino qué tan preparadas están nuestras viviendas e infraestructura para resistirlo (DDC Ica, 2026).

El riesgo sigue siendo alto. Existen 110 zonas identificadas en la región con peligros geológicos y, en distritos como Subtanjalla, casi 7 de cada 10 viviendas autoconstruidas presentan alta vulnerabilidad sísmica (Ingemmet, 2025; Enríquez, 2016). Además, puentes como Río Grande, Palpa y Viscas tienen más de 70 años y siguen esperando mejoras (CGR, 2023).

La experiencia ya nos mostró el costo de no actuar. El terremoto de 2007 dejó daños por más de 2,700 millones de dólares en viviendas, escuelas, hospitales y servicios básicos. Pero el golpe más duro lo sintieron las familias: miles perdieron sus hogares, sus pertenencias y su fuente de ingresos. Apenas dos meses después del desastre se estimó la pérdida de 14,800 empleos en comercio, pesca y pequeños negocios (OMS, 2010).

Reducir el riesgo sísmico requiere esfuerzos de todos. Por un lado, el Estado debe mejorar puentes y fortalecer la infraestructura pública para proteger a la población (INDECI, 2023). Por otro lado, cada familia puede tomar medidas: contar con una mochila de emergencia, participar en simulacros, construir o reforzar sus viviendas de forma segura, tener un plan familiar, organizarse con sus vecinos y conocer sus rutas de evacuación.

Los temblores no se pueden evitar. Lo que sí podemos evitar es que nos encuentren desprevenidos.