Dato Nacional | ¿No confiamos en la democracia?

La confianza es como los cimientos de una casa: no se ven, pero sostienen todo. Cuando se agrietan, las paredes se tuercen, las puertas dejan de cerrar y, tarde o temprano, todo el edificio corre peligro. Hoy, el Perú vive ese riesgo silencioso, pero profundo: la desconfianza.
En 2025, somos uno de los países que menos confía en sus instituciones: ni gobierno, ni empresas, ni medios alcanzan el mínimo para ser considerados confiables. Y es el Estado quien más ha perdido legitimidad (Edelman Trust Barometer, 2025).
¿Y por qué importa tanto confiar? Porque sin confianza, todo se frena: la inversión, la economía… y el futuro. Entre 2022 y 2023, la inversión privada cayó 5.45%, en parte por la pérdida de confianza de los empresarios (@bcrpoficial, 2025), quienes deciden frenar o posponer proyectos ante la incertidumbre y el temor de arriesgar. Menos inversión privada significa menos empleo formal, menos servicios de calidad, y menos oportunidades para salir adelante.
La desconfianza también golpea la política. Hoy, solo la mitad de los peruanos apoya la democracia, uno de los porcentajes más bajos de Sudamérica (Barómetro, 2024). Y cuando la gente no cree en quienes gobiernan, incluso las promesas bien hechas suenan vacías.
La desconfianza se siente en el día a día: cuando preferimos resolver algo “por nuestra cuenta” antes que acudir a una autoridad, o cuando evitamos hacer un trámite porque “igual no va a servir”. No es casualidad que 7 de cada 10 peruanos trabajen en la informalidad (@IPEopinion, 2025), no por elección, sino porque no ven otra salida. Aunque eso significa sueldos bajos, trabajos inestables y menos oportunidades de progresar.
Pero en medio de esta desconfianza, persiste algo valioso: las ganas de cambiar, y el deseo de un Estado que escuche, cumpla sus promesas y respete a sus ciudadanos.
Recuperar la confianza es posible, pero no con discursos, sino con hechos: que quienes toman decisiones cumplan lo que prometen, actúen con transparencia y muestren resultados claros. Solo así, la confianza vuelve… y con ella, la esperanza de que el país puede avanzar.
¿Qué tendría que pasar para que vuelvas a confiar?